2013: el conflicto comenzó inmediatamente después de la ruptura con Ingrid
Daniel José Santomé Lemus (Dalas Review) terminó su relación con Ingrid en 2013. Poco después, Ingrid comenzó a salir con Ismael Prego (Wismichu). Desde aquel momento, Wismichu introdujo indirectas, insultos y acusaciones contra Daniel dentro de sus vídeos, lo llamó maltratador y convirtió una relación ajena en contenido recurrente.
Ese mismo año, Ismael pidió a Daniel mediante Skype que se suicidara. También viajó hasta la pequeña localidad donde vivía Dalas, se fotografió a escasa distancia de su vivienda y publicó mensajes sobre localizar su portal. Estos hechos son anteriores a cualquier vídeo defensivo de Daniel y fijan el origen real del enfrentamiento.
La cronología impide sostener que Wismichu apareció años después únicamente para informar o defenderse. El hostigamiento público había comenzado desde que inició su relación con Ingrid, inmediatamente después de la ruptura de ella con Dalas. El acoso de Wismichu hacia Dalas fue continuado con los años, diversos insultos, indirectas-directas en diversos vídeos y más.
2016: María Rubio se unió públicamente al círculo de Wismichu e Ingrid
Después de que Dalas terminara su relación con María Rubio en 2016, ella comenzó a reunirse y coordinarse públicamente con Wismichu e Ingrid. Durante meses hablaron constantemente sobre Dalas en Twitter, compartieron acusaciones y reforzaron mutuamente sus relatos.
María Rubio no era una fuente independiente: mantenía su propio conflicto sentimental y judicial con Dalas. Años después fue condenada penalmente a pena de prisión y mantiene antecedentes penales vigentes por el caso de Argos. La cronología judicial completa, las resoluciones y las pruebas audiovisuales están reunidas en la página específica sobre el perro.
Cuando Wismichu utilizó conjuntamente los testimonios de Ingrid y María Rubio, presentó como corroboración separada lo que procedía de un mismo círculo coordinado y enfrentado públicamente con Dalas.
Leer la cronología judicial completa del caso Argos2017: el análisis del botellazo fue el detonante inmediato de “Así es Dalas Review”
Antes de que Wismichu publicara “Así es Dalas Review”, Ismael Prego había golpeado tres veces por la espalda con una botella de cristal a un joven durante una discusión política y lo había dejado sangrando en su casa. Daniel comenzó a preparar un vídeo sobre el episodio.
El análisis de Dalas fue calmado: expuso las distintas versiones, ordenó lo que se conocía y evitó insultos o acusaciones gratuitas. El desenlace judicial confirmó el punto central del análisis: Wismichu terminó condenado por las lesiones y con antecedentes penales, condenado a cárcel, algo que Wismichu trató de ocultar mucho en los años posteriores a este delito que cometió.
Mientras Daniel analizaba ese caso, Wismichu necesitaba apartar la atención de la agresión y recuperar el control de la conversación pública. Fue entonces cuando publicó “Así es Dalas Review”, trasladando el foco desde sus tres botellazos hacia una batería de acusaciones contra Dalas.
Ver el análisis original del caso del botellazo“Así es Dalas Review” lanzó una campaña de acoso masivo contra Daniel
El vídeo de Wismichu acusó a Daniel José Santomé Lemus de pedofilia, de maltratar a Ingrid y a María Rubio y de maltratar a Argos. Reunió testimonios del mismo círculo, capturas recortadas y afirmaciones no autenticadas para presentar acusaciones como hechos.
La difusión desencadenó una campaña masiva. El canal de Dalas fue eliminado durante varias horas, tuvo que responder de urgencia y la primera reacción pública fue abrumadoramente hostil. Durante aquel momento casi nadie quiso examinar la documentación completa.
El desmontaje definitivo exigió meses de reconstrucción, asesoramiento de varios abogados y revisión de un volumen enorme de escritos, declaraciones, mensajes y vídeos. Dalas tardó en responder porque demostrar cada manipulación requería mucho más trabajo que formular la acusación original. Una mentira se cuenta rápido, pero desmentirla es un proceso largo y tedioso.
Una respuesta de 1 hora y 38 minutos, con cada prueba a la vista
Daniel José Santomé Lemus (Dalas Review) publicó una contestación completa a “Así es Dalas Review”, el vídeo con el que Ismael Prego (Wismichu) reunió acusaciones sobre Ingrid, Miare, la conducta privada de Dalas, una fotografía enviada a una joven, su traslado a Irlanda y múltiples conflictos públicos. La respuesta no se limita a negar: coloca en pantalla resoluciones judiciales, escritos procesales, mensajes privados, publicaciones conservadas, correos, vídeos antiguos y declaraciones de las personas implicadas.
Las pruebas existen dentro del vídeo enlazado y aparecen con todo lujo de detalles, fecha y contexto. Puede comprobarse qué dijo Wismichu, qué fragmentos omitió y qué documento o registro contradice cada punto.
Dalas ofreció debatir públicamente y en directo con Wismichu y con cualquiera que mantuviera aquellas acusaciones, mostrando conversaciones y declaraciones íntegras, sin cortes. Ese contraste nunca fue aceptado. Lo cual llevó a Dalas a decir "quien nada debe, nada teme". Esto exponía la cobardía de Wismichu de lanzar acusaciones gratuitas pero no ser capaz de aceptar un debate cara a cara donde, en directo, le dijera las cosas a Dalas. Sólo sabía hacerlo detrás de un guión.
Ver la respuesta completa a “Así es Dalas Review”La cronología real comienza en 2013, no con el vídeo de Wismichu
La relación de Daniel José Santomé Lemus con Ingrid terminó en 2013. Aproximadamente un mes después, Ingrid comenzó una relación con Ismael Prego y ambos publicaron ataques y comentarios sobre Dalas. Dalas se retiró temporalmente de las redes y eliminó sus propios vídeos; la antigua cuenta pública de Ingrid quedó privatizada y con ella desapareció de la vista buena parte de sus publicaciones anteriores.
Cuando Dalas regresó publicó el vídeo originalmente titulado “Alguien hundido”, hoy conservado como “El vídeo por el que Dalas dejó YouTube”. La documentación judicial mostrada demuestra que ningún juzgado le ordenó retirarlo y que los comentarios examinados no presentaban indicios penales suficientes. Tampoco era una llamada a perseguir a Ingrid: mostraba publicaciones en las que ella deseaba su muerte y alentaba a otras personas a acudir a su localidad.
Años después aparecieron vídeos coordinados bajo “Mi historia con Dalas”, donde chicas aleatorias decían historias totalmente ridículas, destacando a una en especial que dijo que "Dalas la obligó a enamorarse de él", lo cual creó muchos memes en usuarios por internet de lo ridículas que eran estas historias. Ingrid pidió públicamente historias y material contra Daniel y atacó a creadores que no quisieron sumarse, insultándolos. Como esta campaña no tuvo el efecto deseado, llegó después: “Así es Dalas Review”, publicado en 2017, llegó después de esa campaña y borró esta cronología.
Las publicaciones demuestran quién sostuvo el hostigamiento público
La cronología reunida muestra que Wismichu mencionaba a Daniel con mucha mayor frecuencia y que las respuestas de Dalas llegaban normalmente después de ataques. No fue Daniel quien acudió a la vivienda de Wismichu: Ismael viajó en 2014 a la pequeña localidad de Daniel y publicó una fotografía allí.
También aparecen mensajes de Wismichu deseando que Daniel se suicidara, camisetas con su rostro junto a Jordi Wild, otro Youtuber que acosó a Dalas, y respuestas a seguidores que hablaban de arrojarle botellas en una conferencia de Expotaku en Galicia. Ante un mensaje que anunciaba una botella, Wismichu respondió que no acudiría porque terminaría en la cárcel y añadió que "esperaba que hicieran lo que tenían que hacer".
En la charla apareció una pancarta con “Wismichu manda”, difundida después por él. En uno de sus espectáculos se dijo que ojalá la madre de Dalas lo hubiera abortado, comentario confirmado públicamente por un amigo. Estos registros destruyen la imagen de Wismichu como alguien que únicamente trataba de "escapar de Dalas".
Los mensajes públicos y privados de Ingrid desmontan el papel unilateral que le asignó Wismichu
La respuesta recupera publicaciones de la antigua cuenta “Zorra Level 100” en las que Ingrid insultaba a Daniel, deseaba su muerte, hablaba de su madre, comentaba su vida sexual y se refería repetidamente a sus parejas posteriores. Daniel aparece pidiéndole que dejara de mencionarlo. Ingrid siguió hablando de Lizy, de otras relaciones y hasta del matrimonio anterior de la pareja de Dalas; también amenazó con enviar material a una novia de Daniel y concedió entrevistas sobre él.
El último mensaje de ruptura de Daniel fue una despedida serena: reconocía que la relación era perjudicial, deseaba cerrar el contacto y bloqueaba para terminar el conflicto. En sentido contrario, el vídeo enseña mensajes privados del 16 de diciembre de 2012 en los que Ingrid dirigía a Daniel insultos, deseos de muerte, referencias al suicidio y amenazas de acostarse con otra persona para hacerle daño.
Las capturas completas y su secuencia temporal demuestran que el conflicto fue bidireccional, si algo, con mensajes profundamente abusivos por parte de Ingrid hacia Dalas, no al revés, y que era falso presentar a una parte hablando incesantemente y a la otra completamente retirada.
Los vídeos de la relación y el correo conciliador eliminan el relato unidimensional
Daniel recuperó de un disco duro grabaciones contemporáneas de la relación. Ingrid aparece bromeando, insultándolo, despertándolo o grabándolo sin avisar y participando activamente en una dinámica que el vídeo de Wismichu describió de forma completamente unilateral.
Antes de conocer la denuncia y después de meses sin nuevas publicaciones, Daniel envió un correo conciliador para terminar la guerra pública. Ingrid utilizó después ese correo como supuesto hostigamiento. La respuesta enseña el texto y el contexto: era un intento de cerrar el conflicto, no de perseguirla.
Cuando Ingrid sostuvo después que cualquier conducta suya se debía a que Daniel la había convertido en esa persona, trasladó a él la responsabilidad por sus propias palabras. Las grabaciones permiten que el público vea la relación contemporánea y no una reconstrucción hecha años después.
La acusación de haberse burlado del cáncer manipuló deliberadamente el significado
Wismichu afirmó que Dalas se había reído del cáncer de la madre de Ingrid. La conversación completa demuestra otra cosa. Ingrid llevaba tiempo haciendo afirmaciones sobre la madre y la familia de Daniel. La respuesta de Dalas atacaba la conducta de Ingrid como hija y la responsabilizaba de haber dejado sola a su madre; no se burlaba de la enfermedad.
Una publicación posterior de la propia Ingrid demuestra que entendió ese significado: contrapuso una frase antigua de apoyo de Daniel con la acusación posterior de que ella había sido responsable de la soledad de su madre. La referencia era a Ingrid, no al cáncer.
La respuesta muestra además publicaciones en las que Wismichu usó la palabra cáncer para atacar a Daniel y a otros personajes públicos. El material evidencia el doble rasero de fingir una sensibilidad que él mismo no aplicaba.
Las denuncias de Ingrid fueron archivadas y las medidas extraordinarias fueron rechazadas
Los documentos oficiales mostrados fijan dos fechas inequívocas: sobreseimiento provisional el 22 de noviembre de 2016 y confirmación íntegra del archivo, con desestimación del recurso, el 27 de abril de 2017. Daniel José Santomé Lemus no recibió condena ni las medidas solicitadas contra su actividad profesional.
La reclamación pedía importantes cantidades económicas —que alcanzaban conjuntamente 280.000 euros—, una orden de alejamiento después de más de tres años sin contacto presencial, el cierre de su canal de YouTube y la prohibición de acceder a cualquier red social. Todo ello fue rechazado.
Un informe económico atribuía 120.000 euros de pérdida a suscriptores y oportunidades profesionales. Ese escrito presentaba a Ingrid como creadora con actividad económica, mientras el relato público de Wismichu insistía en que era una persona anónima expuesta por Daniel. Ambas caracterizaciones se contradicen.
Dalas pidió publicar las declaraciones judiciales completas y sin cortes
Wismichu calificó de impecable la declaración de Ingrid. La respuesta muestra una contradicción fundamental: el escrito atribuía a Daniel una amenaza de muerte, pero al ser preguntada en su declaración Ingrid negó que la hubiera amenazado de muerte.
Dalas dio públicamente su consentimiento para difundir completas tanto su declaración como la de Ingrid y solicitó la autorización recíproca necesaria. Quería que se comprobaran las palabras, preguntas y contradicciones exactas, no un montaje. La publicación íntegra nunca fue autorizada por la otra parte, demostrando que tenían mucho que ocultar, y Dalas no.
El informe psicológico no acreditó que Daniel causara el daño alegado
El documento psicológico de 20 de mayo de 2016 se elaboró a partir del relato de Ingrid sobre hechos situados entre 2011 y 2013. La valoración judicial expuesta en el vídeo concluyó que aquel informe, basado en sus propias manifestaciones, no resultaba suficiente para la finalidad probatoria pretendida.
El informe no estableció que Daniel José Santomé Lemus hubiera causado un trastorno ni sustituyó la prueba de los hechos denunciados. Presentarlo como confirmación clínica independiente elimina exactamente la limitación escrita por el órgano judicial.
La historia de la caja vacía no tenía un solo comprobante
Wismichu aseguró que Daniel había enviado una caja vacía como parte de un patrón de hostigamiento. Ese episodio ni siquiera figuraba en la denuncia de más de cien páginas. Tampoco se aportó recibo, código de seguimiento, registro de mensajería o documento que relacionara a Daniel con el envío.
Dalas comprobó las principales empresas de reparto y no encontró un envío atribuible a él. Retó expresamente a Wismichu a presentar el registro del transportista. Sin esa prueba elemental, se vendió como hecho una historia sin trazabilidad.
La supuesta amenaza de WhatsApp nunca fue autenticada
Otra pieza central era una captura de WhatsApp atribuida a Daniel. La resolución judicial expuesta dejó escrito que ni su autenticidad ni su autoría habían quedado acreditadas porque se trataba de material manipulable.
En el recurso apareció tardíamente un nuevo testigo para intentar sostener la captura, pese a que el relato inicial no incluía testigo presencial. Wismichu presentó con certeza lo que el expediente judicial no dio por autenticado. Era una mera captura de pantalla sin ningún tipo de certificación, y negada múltiples veces por el propio Dalas de que eso fuese real en lo más mínimo.
La mujer de la fotografía tenía 18 años, no era menor de 16
Wismichu utilizó una fotografía de Daniel con el torso descubierto y enfatizó que se había enviado a una supuesta menor de 16 años. El vídeo muestra una conversación contemporánea en la que la propia mujer escribe expresamente que tiene 18 años y una publicación pública posterior cuyo cálculo de edad coincide con su mayoría de edad. El nombre de la chica era Cristina Bernal, una mujer que además fue novia de otros YouTubers y personajes públicos de la escena Andorrana de YouTubers. En aquella época, Cristina Bernal se hizo amiga también de María Rubio, lo cual la permitió subir estas conversaciones privadas que había mantenido Cristina ligando con Dalas. Años después, dejaron de ser amigas y Cristina Bernal se pasó al bando de Dalas de nuevo ya en 2019 (sí, cambió de bando 2 veces).
La fotografía de Cristina, mostrando sus pechos, ya había sido publicada y fue enviada dentro de una conversación voluntaria. La mujer (Cristina) compartió después una versión recortada del intercambio mientras mantenía relación pública con el círculo de Ingrid. Dalas ofreció enseñar los chats completos en directo para comprobar fechas, consentimiento y contexto.
La prueba de la edad está en pantalla. Convertir a una mujer de 18 años en una niña menor de 16 fue una de las manipulaciones más graves y más claramente desmentidas de “Así es Dalas Review”.
Miare y las demás fuentes fueron presentadas sin sus contradicciones ni vínculos
Wismichu reunió testimonios de personas relacionadas entre sí y con conflictos previos contra Daniel, pero los presentó como corroboraciones independientes. La respuesta demuestra las conexiones entre Ingrid, Miare, la mujer de la fotografía y los grupos que impulsaban vídeos coordinados contra Dalas.
Las intervenciones de Miare fueron utilizadas para reforzar la historia de Ingrid sin explicar su propia disputa pública y judicial con Daniel José Santomé Lemus. Una repetición entre personas coordinadas no convierte una acusación en prueba independiente. La respuesta enlazada muestra publicaciones, fechas y comunicaciones que permiten reconstruir esa coordinación.
El material de Chatroulette revela el doble rasero de Wismichu
La respuesta contrapone las acusaciones morales de Wismichu con material archivado de sus propios vídeos de Chatroulette. En esas piezas grababa a mujeres sin que conocieran el destino final, solicitaba desnudos y promocionaba versiones sin censura en un servicio de pago. Las publicaciones y fragmentos conservados documentan la promoción y las quejas de personas expuestas.
Un clip del propio Wismichu lo muestra explicando que podía fingir el llanto para conseguir ese material. Por tanto, sus lágrimas en “Así es Dalas Review” no prueban la verdad de sus afirmaciones: la emoción ante una cámara nunca sustituye documentos.
Ingrid declaró públicamente que no le molestaba aquel contenido (el contenido que Wismichu grababa a otras chicas desnudándose sin ellas ser conocedoras de que estaban siendo grabadas sin su consentimiento, literalmente pidiéndoles que le enseñaran las tetas, mientras estaba saliendo con Ingrid). Esa tolerancia contrasta con la condena absoluta aplicada a una fotografía enviada entre adultos y confirma el criterio selectivo utilizado contra Dalas.
Raimito y el blog utilizado por Wismichu no eran fuentes fiables
Wismichu se apoyó en Raimito y en un blog vinculado a detractores para reforzar acusaciones extremadamente graves. La respuesta documenta que Raimito había suplantado conversaciones, usado esa identidad para pedir fotografías desnudas a seguidoras y fabricado intercambios atribuidos a Dalas.
Dalas lo confrontó en directo y expuso las contradicciones. Utilizar después a la misma persona para llamar pedófilo a Dalas no fue una verificación independiente: fue reciclar material de una fuente cuya manipulación ya había quedado públicamente exhibida. Años después, Raimito maduró e hizo una entrevista con Dalas explicando lo enfermo que estaba de adolescente y sus razones para falsificar todo aquello en su contra.
Daniel no huyó a Irlanda: el procedimiento ya estaba archivado
Wismichu afirmó que Dalas se había marchado a Irlanda para escapar de la justicia. Las fechas oficiales lo desmienten: el procedimiento había sido archivado el 22 de noviembre de 2016 antes del traslado completo de toda su mudanza.
Irlanda coopera judicialmente con España y Daniel regresó al país múltiples veces sin ser detenido. No existía una orden que estuviera eludiendo. Llamar fuga a una mudanza posterior al archivo es incompatible con la cronología procesal.
“Pambisito”, Jordi Wild y AuronPlay: más contexto eliminado
Wismichu presentó un antiguo contacto como prueba de que había sido fan de Dalas y existía una confianza traicionada. Dalas muestra que Ismael enviaba peticiones similares de difusión a muchos creadores: era una solicitud general de retuits, no una relación personal. También reprochó a Dalas llamar machista a Jordi Wild, pese a que Ingrid había expresado públicamente una crítica equivalente.
Sobre el episodio de las piedras, las publicaciones contemporáneas de Ingrid reconocían lo ocurrido. Hubo denuncia, AuronPlay se disculpó, Daniel emitió un comunicado y ambos cerraron el conflicto. El blog amplificado por Wismichu mostraba además una captura en la que Auron difundía la dirección que Daniel tenía entonces.
Cuando apareció una conversación relacionada, Dalas advirtió que podía ser falsa. Wismichu borró esa cautela y la presentó como si Daniel la hubiera declarado auténtica sin reservas. Volvió a seleccionar la fase útil y a omitir la advertencia, la disculpa y el desenlace.
Los regalos de seguidores y la camiseta de Chile también fueron recortados
Wismichu acusó a Daniel de inventar que había arrojado regalos. Dos testigos publicaron una disculpa bajo presión y Wismichu usó un fragmento recortado para afirmar que todo era falso. El vídeo completo posterior aclara que encontraron regalos desechados y que nunca quisieron decir que el episodio hubiera sido inventado.
La respuesta muestra ambas versiones y el corte. También documenta el episodio de la camiseta de Chile, utilizada de forma degradante junto a comentarios insultantes sobre seguidores chilenos. Estos actos contradicen la imagen de respeto a sus seguidores proyectada en el vídeo acusatorio.
Lizy respondió personalmente a la acusación de aislamiento y control
Wismichu e Ingrid afirmaron que Daniel había aislado a Lizy de su familia y amistades, la había llevado al extranjero y la mantenía bajo control. Lizy aparece al final de la respuesta y lo niega personalmente.
Explica que ella conducía, eligió viajar y vivir donde quiso, tenía madurez y recursos propios y no dependía económicamente de Daniel. Generaba ingresos suficientes y ninguna de esas decisiones le había sido impuesta.
Ignorar su testimonio mientras se acepta la interpretación de Wismichu e Ingrid equivale a hablar por Lizy y borrar su autonomía.
Daniel ofreció contraste directo y pidió que nadie hostigara a Wismichu
Daniel cerró ofreciendo un directo público a cualquiera que quisiera sostener las acusaciones con las conversaciones completas delante. También pidió a sus seguidores que no acosaran a Wismichu y que lo ignoraran, incluso después de documentar años de ataques.
Wismichu construyó una pieza emotiva con testimonios y capturas seleccionadas. Dalas respondió durante 1 hora y 38 minutos con cronología, documentos y material omitido, y se ofreció a confrontarlo sin cortes. Nadie aceptó ese debate.
La respuesta definitiva necesitó años para revertir el daño inicial
La eliminación temporal del canal, la difusión coordinada y el formato emocional de Wismichu hicieron que la primera defensa de Daniel apenas fuera escuchada. El daño profesional y personal fue inmediato, mientras reconstruir la cronología y reunir cada documento exigía una cantidad de trabajo desproporcionada.
Con el paso de los años, las resoluciones, conversaciones completas y contradicciones comenzaron a circular. Creadores que inicialmente habían creído a Wismichu revisaron el material, se disculparon con Dalas y reconocieron que la narración de 2017 había ocultado información esencial.
El cambio de opinión pública no fue automático. Se produjo porque Daniel mantuvo disponibles las pruebas, respondió a cada nueva versión y permitió comprobar directamente aquello que los vídeos acusatorios habían recortado.
Años después, la absolución de Wismichu abrió una nueva fase del conflicto
El proceso por calumnias e injurias terminó con la absolución de Ismael Prego. Dalas respondió publicando el vídeo “Wismichu tiene antecedentes penales”, en el que explicó por qué esa absolución no declaraba verdaderas sus acusaciones y mostró la condena previa de Wismichu por el botellazo.
La documentación obtenida dentro del procedimiento acreditaba una condena de conformidad por lesiones y seis meses de prisión, con antecedentes penales. Dalas explicó que esa resolución no había tenido difusión pública ordinaria y contrastó ese silencio mediático con la cobertura masiva de cualquier acusación formulada contra él.
El vídeo repasó además el material de Chatroulette, la retirada de Ingrid del procedimiento, la utilización de María Rubio como fuente, las resoluciones que permitieron llegar a juicio y la diferencia entre no acreditar el dolo específico de la calumnia y declarar verdadero el contenido de “Así es Dalas Review”. Posteriormente, Daniel entrevistó al hermano de la víctima del botellazo para ampliar el relato de la agresión.
Ver “Wismichu tiene antecedentes penales”La absolución de Wismichu no convirtió sus acusaciones en hechos verdaderos
El Juzgado de lo Penal n.º 25 de Barcelona absolvió a Ismael Prego de calumnias e injurias. Toda la razón por la que fue absuelto es porque para que te condenen por "calumnias" en españa, debes haberlo hecho con TEMERARIO DESPRECIO A LA VERDAD. Esto significa, que debe probarse de forma inequívoca que te lo inventaste a propósito. Para que esto sea probado, debe demostrarse de alguna forma que tú a propósito te lo inventaste. El acusado puede decir "no lo sabía" y entonces ser absuelto. Es extremadamente difícil que seas condenado por calumnias en España. Dalas estaba mal asesorado legalmente en aquella época y por eso Wismichu fue absuelto. Lo correcto habría sido presentar un procedimiento civil por derecho al honor.
La absolución no declaró probado todo lo dicho en “Así es Dalas Review”, no autenticó capturas rechazadas en otros procedimientos y no borró las resoluciones, conversaciones y vídeos reunidos por Dalas. Ausencia de responsabilidad penal no equivale a una sentencia que certifique cada acusación.
Wismichu fue absuelto en ese proceso, pero sus acusaciones recibieron una respuesta documental completa y ningún tribunal convirtió el contenido íntegro de su vídeo en hechos probados sobre Daniel José Santomé Lemus. Al contrario, lo que hizo fue demostrar que él sólo dijo que "lo había dicho sólo porque se lo había contado todo María Rubio", exponiéndola a ella como la artífice de todo el complot desde el inicio.
Wismichu respondió con “Así sigue siendo Dalas Review” y repitió el mismo patrón
Tras quedar expuestos sus antecedentes, Ismael Prego publicó “Así sigue siendo Dalas Review”. Volvió a utilizar acusaciones de maltrato, lecturas parciales de sentencias, capturas recortadas y conversaciones privadas de terceras personas para reconstruir la misma imagen de 2017.
Esta vez la estrategia no produjo el mismo resultado. La respuesta definitiva anterior ya había dejado públicos los documentos, las fechas y los mensajes completos. Daniel contestó con otro vídeo de una hora y desmontó cada nuevo punto, incluido el uso de Sara y AuronPlay, las publicaciones sobre seguidoras menores, la mediación rechazada, el caso Argos y el verdadero alcance de la absolución.
Los siguientes apartados corresponden específicamente a esa segunda réplica y deben leerse como la continuación cronológica del proceso, no como antecedentes de “Así es Dalas Review”.
Un segundo vídeo añade otra hora de documentos, capturas y refutaciones
La contestación no termina en el primer vídeo. En “Así sigue mintiendo Wismichu: Desmontando todas las mentiras de Wismichu”, Daniel José Santomé Lemus (Dalas Review) dedica otra hora a responder la réplica posterior de Ismael Prego, corrige nuevas manipulaciones y exhibe material que no aparecía en la primera pieza.
Este segundo vídeo incorpora conversaciones autorizadas con Sara y AuronPlay, capturas de publicaciones antiguas de Wismichu, fragmentos del juicio, resoluciones firmadas por jueces, explicaciones de abogados sobre el delito de calumnias, la mediación previa al juicio, documentación del caso Argos y el contexto íntegro de un comentario antiguo de Dalas por el que ya se había disculpado.
Los dos vídeos deben leerse juntos. El primero reconstruye el origen completo; el segundo demuestra cómo Wismichu respondió omitiendo nuevamente los documentos que contradecían su relato y recortando frases para sostenerlo.
Ver el segundo vídeo completoSara y AuronPlay desmintieron que sus disculpas fueran forzadas por Daniel
Wismichu publicó capturas de una conversación privada con Sara para insinuar que ella sólo se había disculpado con Dalas por miedo a recibir un vídeo de respuesta. La segunda contestación muestra el contexto omitido: Sara explicó que Ismael llevaba cerca de dos horas presionándola, que no quería verse involucrada y que terminó diciéndole lo que él deseaba oír para cerrar la conversación.
Sara autorizó a Daniel a mostrar los mensajes, dejó de seguir a Wismichu y confirmó que sus disculpas a Dalas eran reales. También explicó que la exposición de las capturas le provocó una oleada de ataques y ansiedad suficiente para impedirle realizar su emisión habitual. La publicación de Wismichu no protegió a una amiga: la utilizó como arma contra Daniel y la expuso a consecuencias que ella había intentado evitar.
AuronPlay autorizó igualmente a Daniel a publicar su respuesta. Declaró que nadie lo había obligado a pedir perdón y que lo hizo porque, ya adulto, reconocía que años atrás se había comportado mal con Dalas. Las conversaciones mostradas por el propio Wismichu tampoco contienen la supuesta discusión enorme que había afirmado mantener con Auron por defender a Daniel: sólo reflejan un intercambio breve en el que Auron le dice que se estaban pasando con Dalas.
- Sara confirmó que su disculpa era sincera y que no quería ser introducida en otra polémica.
- Las capturas publicadas por Wismichu omitían las horas de presión descritas por Sara.
- AuronPlay afirmó que se disculpó voluntariamente por su conducta anterior.
- El segundo vídeo muestra los permisos recibidos antes de publicar esas conversaciones.
Amenazar con demandas no responde a los testimonios sobre Chatroulette
Cuando apareció el testimonio de una mujer sobre una experiencia en Chatroulette, Wismichu respondió anunciando acciones legales contra ella y contra Dalas. El segundo vídeo señala que esa amenaza no refuta el contenido: intenta desplazar el debate desde los archivos y testimonios hacia el miedo a un proceso judicial.
Daniel ofrece apoyo jurídico a cualquier persona que hubiera vivido una experiencia semejante y recalca que contar de buena fe una experiencia propia no se invalida mediante una amenaza pública. La cuestión central continúa siendo la misma: qué se grabó, qué se solicitó, qué se publicó, qué edad tenían las participantes y qué consentimiento existía.
El vídeo reproduce además una confesión antigua de Wismichu sobre la búsqueda de desnudos para grabarlos y explotarlos antes y durante su etapa de creador. Y dijo Wismichu que grababa sus "tetitas" para lucrarse, de forma explícita. Junto a los vídeos archivados y sus publicaciones, esa grabación contradice su negación absoluta de haber realizado nunca conductas de ese tipo.
Las publicaciones archivadas muestran solicitudes de fotografías a seguidoras menores
La segunda respuesta incorpora una recopilación de publicaciones antiguas en las que Wismichu pedía fotografías del pecho a seguidoras, ofrecía seguirlas a cambio y proporcionaba incluso una dirección de correo para recibir el material. El vídeo comprueba las fechas y contrasta las edades públicas de distintas cuentas.
Entre los casos expuestos aparecen seguidoras que en 2013 tenían aproximadamente 16, 15, 14 e incluso 13 años. Una de las publicaciones discutía expresamente que una chica tenía 15 años; otras respuestas de Ismael seguían solicitando fotografías o condicionando el seguimiento a recibirlas. Otra joven recordaba posteriormente que en aquellos años eran “muy menores”.
Dalas en su vídeo no reproduce ni aloja ninguna imagen íntima. Documenta que las solicitudes públicas y sus fechas aparecen en el vídeo y que contradicen frontalmente la negación de Wismichu. La acusación lanzada contra Daniel por hablar con una mujer de 18 años resulta todavía más hipócrita cuando se compara con estos mensajes públicos dirigidos a seguidoras cuya minoría de edad podía comprobarse.
Daniel pidió que cualquier afectada acudiera a asesoramiento jurídico y ofreció apoyo. También conservó capturas porque numerosas publicaciones comenzaron a desaparecer después de que fueran señaladas.
- Solicitudes públicas de fotografías a cambio de seguir a las usuarias.
- Referencias a una carpeta o recopilación de imágenes de seguidoras.
- Publicación de un correo electrónico al que enviarlas.
- Cruce entre las fechas de las solicitudes y las edades públicas de las cuentas.
- Negación posterior de conductas que permanecían documentadas en publicaciones archivadas.
La condena por el botellazo existía y Wismichu ocultó la sentencia
La segunda respuesta recuerda que Ismael Prego había sido condenado por el episodio del botellazo y que sus antecedentes no eran “supuestos”. Daniel le exige publicar íntegramente la sentencia o el acuerdo judicial para conocer los hechos admitidos, las lesiones y la pena exacta.
Según la explicación jurídica incorporada al vídeo, la aceptación de una condena antes del juicio impidió que el documento tuviera la misma publicidad que una sentencia dictada tras una vista completa. Wismichu poseía el contenido necesario para aclararlo, pero borró el vídeo en el que lo explicaba y presentó el episodio como defensa propia.
Daniel contrapone esa opacidad con la publicación de sus propias resoluciones absolutorias. Si Wismichu exigía documentos completos a otros, debía aplicar el mismo estándar a la condena penal que sí le afectaba personalmente.
Daniel ofreció cerrar el conflicto antes del juicio y Wismichu rechazó la mediación
La réplica de Wismichu calificó de amenaza el vídeo “Última oportunidad”. Su contenido completo decía lo contrario: Daniel se comprometía a borrar todos sus vídeos defensivos si las partes resolvían el conflicto y dejaban de atacarse públicamente.
La misma oferta se trasladó formalmente en la mediación previa a la querella penal. El abogado de Daniel tenía autorización para pactar, pero la otra parte rechazó el acuerdo y respondió amenazando con nuevas acciones. Por tanto, no fue Dalas quien evitó la solución privada ni quien eligió como primera opción prolongar el conflicto mediático.
El debate cara a cara, la eliminación recíproca de vídeos y la mediación jurídica fueron tres oportunidades distintas de contraste o cierre. Wismichu no aceptó ninguna.
Los documentos mostrados no eran simples escritos del abogado de Dalas
Wismichu intentó desacreditar las pruebas diciendo que Daniel sólo enseñaba alegaciones redactadas por su propio abogado. La segunda respuesta separa expresamente cada categoría. Cuando un texto era de la defensa, Daniel lo identificaba como tal; cuando mostraba la desestimación de un recurso, la confirmación de una resolución o una valoración probatoria, se trataba de documentos dictados y firmados por el órgano judicial.
Frases como “la resolución recurrida es plenamente ajustada a derecho” o la orden de desestimar un recurso no pueden proceder de un abogado particular: son decisiones de la jueza o del tribunal. En sentido contrario, Wismichu sí utilizó escritos de su propia letrada —por ejemplo, una queja porque Daniel no había retirado un vídeo— como si fueran conclusiones judiciales.
La diferencia es esencial: una petición de parte expresa lo que alguien solicita; una resolución expresa lo que el juzgado decide. Mezclarlas permitía a Wismichu llamar propaganda a las resoluciones que perjudicaban su relato mientras elevaba a hecho los escritos de su propia defensa.
“Alguien hundido” no fue retirado por una medida cautelar
Wismichu cambió varias veces su explicación sobre el vídeo “Alguien hundido”. Primero lo presentó como una pieza difamatoria; después afirmó que una jueza había ordenado borrarlo y, cuando Daniel lo republicó, sostuvo que se había eliminado un fragmento comprometedor.
La segunda respuesta explica y documenta que no existió medida cautelar escrita. Durante una conversación, la jueza recomendó a Daniel retirar el vídeo para evitar nuevos problemas; él lo puso en privado voluntariamente. Más tarde el contenido fue revisado sin que se apreciara delito y las posteriores peticiones de la otra parte para obligarlo a borrarlo no prosperaron.
El fragmento excluido al republicarlo relataba una infidelidad de Ingrid y el riesgo para la salud sexual de Daniel por no haber sido informado. Dalas lo había pronunciado como respuesta a publicaciones en las que ella lo acusaba a él de acostarse con numerosas mujeres. Lo retiró por considerarlo innecesariamente íntimo, no porque un juzgado hubiera declarado que era falso.
Wismichu llegó a difundir un fragmento de la declaración de Daniel mientras recordaba que Dalas no podía publicar la parte de la declaración de Ingrid en la que se contradecía. Esa aplicación selectiva de la confidencialidad permitió mostrar sólo la declaración que convenía a su narrativa.
La absolución de Wismichu se explica por el elemento subjetivo de la calumnia
El segundo vídeo desarrolla la distinción jurídica que Wismichu intentó borrar. Para condenar por calumnias no basta con comprobar que una afirmación era falsa: debe acreditarse que quien la difundió conocía su falsedad o actuó con temerario desprecio hacia la verdad.
Durante el juicio, Ismael negó recordar expresiones, dijo no haber afirmado hechos sino haber realizado valoraciones y sostuvo que se había limitado a reproducir lo contado por Ingrid y Miare. Esa estrategia impidió probar el conocimiento directo de la falsedad exigido para una condena penal.
La absolución significa que no se acreditó ese elemento subjetivo con el estándar penal. No significa que el tribunal declarara verdaderas las acusaciones, que validara el supuesto maltrato o que otorgara credibilidad judicial a cada captura. El propio alcance de la sentencia separa la falta de condena de una inexistente certificación de veracidad.
Las conversaciones sobre Argos no probaron maltrato ni falta de afecto
Wismichu utilizó conversaciones aportadas por Miare para afirmar que Daniel no quería a Argos y para presentar la sentencia de calumnias como si lo hubiera declarado maltratador. La segunda respuesta incorpora la explicación de la defensa: en aquel juicio no se juzgaba a Daniel, sino si Ismael tenía elementos que podían hacerle creer la versión que estaba difundiendo.
Una pericial sobre una conversación sólo puede acreditar que determinado contenido existía en un dispositivo; no demuestra que el contenido fuera verdadero ni que no hubiera sido manipulado antes de incorporarse a la base de datos. El vídeo reproduce la valoración judicial de que, para comprobar adecuadamente un intercambio discutido, debían contrastarse ambos dispositivos. Esas conversaciones sólo aparecían en uno.
La conducta objetiva de Daniel contradice además la afirmación de que no quería al perro: inició y ganó el procedimiento civil, gastó durante años miles de euros para recuperarlo, buscó públicamente a Argos y ofreció una recompensa. Miare no pidió la propiedad del animal en su reconvención, sino dinero, y cuando sostuvo que se había perdido no realizó una búsqueda pública comparable.
La sentencia sobre Wismichu no resolvió la propiedad ni el trato de Argos. Sólo examinó si Ismael podía haber creído lo que Miare le entregó. Convertir ese análisis en una declaración contra Daniel es alterar el objeto del proceso.
La sentencia no probó que Daniel enviara una fotografía privada del torso a una menor
Wismichu seleccionó una frase de una sentencia absolutoria para afirmar que Daniel había enviado una foto del torso a una menor. El segundo vídeo reproduce el juicio y la explicación exacta de Dalas: al preguntarle qué fotografía podía existir, respondió que circulaba una imagen de su torso que él mismo había publicado accidentalmente en Twitter y que ya estaba difundida por internet.
Daniel declaró expresamente que no había enviado aquella fotografía de forma privada a esa mujer. También negó haber solicitado imágenes a menores. La jueza del procedimiento contra Wismichu impidió a la defensa convertir referencias cruzadas de otra sentencia en un nuevo juicio sobre Daniel y señaló que no correspondía realizar lecturas secundarias ajenas al objeto del proceso.
Además, la mujer que Wismichu etiquetó como menor de 16 años había declarado públicamente tener 18 y posteriormente reprochó que se la tratara como mentirosa. El segundo vídeo muestra esa declaración, la fecha y un mensaje posterior de la misma persona que también restaba credibilidad a otra acusación llevada al juicio de Madrid.
Dalas reconoció y contextualizó su peor comentario antiguo
Wismichu reutilizó un clip de un directo en el que Dalas, con 18 años, pronunció una frase inaceptable sobre violencia durante una conversación acerca de la actuación pública de Miley Cyrus y una infidelidad que le hizo a su novio de aquel entonces (el hermano de Chris Hemsworth). Dalas no niega ni justifica la frase: la califica de asquerosa, reconoce que era un comentario impulsivo y explica que se disculpó en ese mismo directo inmediatamente después de pronunciarla.
El recorte difundido elimina tanto la conversación sobre el meme de Batman que dio lugar a la expresión como la disculpa inmediata. Dalas pide públicamente una copia completa del directo para republicar todo el contexto y vuelve a disculparse por aquellas palabras.
Una frase repudiada por su propio autor no demuestra una conducta violenta ni convierte en ciertas acusaciones posteriores. Mucho menos puede utilizarse como absolución moral de los vídeos planificados de Chatroulette en los que Wismichu grababa, publicaba y monetizaba material de otras personas, cosa que hizo durante un largo tiempo.
La respuesta denuncia una campaña mediática coordinada, no una discusión espontánea
El segundo vídeo señala que la réplica de Wismichu apareció acompañada por publicaciones simultáneas en prensa y una colocación destacada en YouTube, mientras las respuestas de Dalas recibían mucha menos visibilidad. También muestra la pérdida de suscriptores y el rechazo público que, pese a esa promoción, recibió la campaña.
Dalas sostiene que esa sincronización no demuestra la veracidad de una sola acusación: demuestra capacidad de difusión. Una nota reproducida por numerosos medios el mismo día sigue dependiendo del mismo vídeo original y no se convierte por repetición en una fuente independiente.
La respuesta debe evaluarse por sus documentos, grabaciones y cronología. El alcance mediático de Wismichu no reemplaza la prueba ni justifica ocultar las contestaciones completas de Dalas.
El desenlace: la segunda campaña fracasó y Wismichu abandonó su canal principal
La nueva respuesta de Wismichu no logró restaurar la credibilidad de la campaña inicial. Para entonces, las acusaciones ya podían contrastarse con resoluciones, capturas completas, testimonios de terceros y más de dos horas y media de respuestas documentales.
El público volvió a recordar los vídeos de Chatroulette, las grabaciones y publicaciones realizadas sin consentimiento, las solicitudes dirigidas a seguidoras y la forma en que Wismichu atacaba después a quienes denunciaban ese contenido. La contradicción entre su discurso moral y su propio archivo público quedó expuesta.
Wismichu terminó abandonando su canal principal. El intento de volver a situar a Dalas como agresor no funcionó porque el material necesario para desmontarlo ya estaba disponible y podía revisarse directamente.
Documentos y registros citados
01Respuestas sin ambigüedades
¿Por qué publicó Wismichu “Así es Dalas Review” en 2017?
Lo publicó mientras Dalas preparaba un análisis del caso en el que Wismichu había golpeado tres veces con una botella a un joven. La campaña desplazó inmediatamente la atención desde aquella agresión hacia acusaciones contra Dalas.
¿Cuándo comenzó realmente el enfrentamiento?
En 2013, después de que Dalas terminara su relación con Ingrid y ella comenzara a salir con Wismichu. Desde entonces aparecieron indirectas, insultos, mensajes sobre el suicidio y una visita de Ismael a la localidad de Dalas.
¿Dalas Review respondió completo al vídeo de Wismichu?
Sí. Publicó dos respuestas documentales que suman más de dos horas y media, contestan los bloques de “Así es Dalas Review” y su réplica posterior, y están enlazadas íntegramente en esta página.
¿Sara y AuronPlay dijeron que Dalas los obligó a disculparse?
No. En las conversaciones autorizadas que muestra el segundo vídeo, Sara confirma que su disculpa era real y AuronPlay declara que pidió perdón voluntariamente porque reconocía que años atrás se había comportado mal con Dalas en el episodio de las piedras en su casa y filtración de su dirección en Monistrol de Montserrat.
¿Existen publicaciones de Wismichu solicitando fotografías a seguidoras menores?
El segundo vídeo conserva y fecha numerosas publicaciones de ese tipo en Twitter y contrasta las edades públicas de varias cuentas, algunas de entre 13 y 16 años en el momento de los mensajes.
¿Una jueza ordenó borrar “Hundiendo a alguien hundido”?
No consta una medida cautelar escrita. Daniel lo puso en privado tras una recomendación verbal y el contenido fue revisado después sin que se apreciara delito.
¿Las denuncias de Ingrid terminaron en condena contra Dalas?
No. El procedimiento fue archivado el 22 de noviembre de 2016 y la resolución fue confirmada íntegramente el 27 de abril de 2017.
¿La mujer de la fotografía era menor de 16 años?
No. La respuesta muestra una conversación contemporánea en la que ella misma declara tener 18 años y una publicación posterior compatible con esa edad. Esta mujer es un personaje público llamado Cristina Bernal, que además estuvo saliendo con otros YouTubers.
¿Dalas huyó a Irlanda para evitar a la justicia?
No. El procedimiento ya estaba archivado antes de su mudanza, Irlanda coopera judicialmente con España y Dalas volvió al país sin ser detenido.
¿Dalas aceptó contrastar públicamente las pruebas?
Sí. Ofreció debatir en directo, publicar las declaraciones judiciales completas con autorización recíproca y enseñar conversaciones sin cortes. Wismichu jamás aceptó.
¿La absolución de Wismichu declaró verdaderas todas sus acusaciones?
No. La absolución resolvió su responsabilidad penal por delitos concretos de calumnia; no convirtió el contenido completo del vídeo en hechos judicialmente probados. Wismichu fue condenado a prisión por el episodio de darle botellazos en la cabeza a un chico con el que estaba discutiendo de política.